reciclaje de la materia orgánica


reciclaje de la materia orgánica
Reciclaje de la Materia Orgánica con lombrices de tierra
El Reciclaje de la Materia Orgánica es hoy, una gran asignatura pendiente para toda la sociedad, ya que no se está gestionando adecuadamente una porción de nuestros residuos tan significativa: la Materia Orgánica se está depositando en vertederos, colapsando los mismos en cuestión de años. Ello, en el caso de Canarias, es un despropósito puesto que precisamente no nos sobra espacio para acumular nuestros residuos, más considerando la escasez de MO en nuestros suelos y el avance de la desertización, la escasez de agua, la erosión, etc. Durante la mayor parte de la historia de la humanidad la MO se ha utilizado para abonar los suelos.
La materia orgánica constituye casi la mitad de la basura doméstica que se produce en los hogares, lo que produce gastos de gestión a las administraciones competentes, para la recogida, transporte y depósito en el vertedero. También tiene efectos ambientales negativos puesto que produce contaminación del suelo y las aguas, y contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero.
La Materia Orgánica se puede reciclar para producir compost, un abono orgánico, natural y vivo que regenera los suelos, reponiendo la compleja vida que allí habita y que sistemáticamente se ha visto alterada por el uso indiscriminado de abonos químicos, a base de sales que acidifican los suelos y altera los complejos ciclos biogeoquímicos del suelo.
Los residuos en general y la Materia Orgánica en particular, suelen generar un rechazo en las personas y una vez que son depositados en los respectivos contenedores, se olvidan de su existencia. La educación ambiental (EA) es una herramienta imprescindible para ir cambiando esta realidad en torno a nuestros residuos. Llegar a incidir a través de la EA a la población infantil y juvenil es fundamental.
Teniendo en cuenta que en bastantes centros escolares del municipio existe el servicio de comedor escolar, hemos de contar con que los restos orgánicos de dichos comedores puedan ser incluido en la gestión de materia orgánica que proponemos, destinándolo al aporte de las lombricomposteras en los centros donde coincidan, y al abono por tanto del huerto escolar. También se puede definir la conveniencia de rentabilizar económicamente los productos como el humus y el lixiviado. Es factible, por tanto, al menos analizar la implantación de algún proyecto piloto de estas características. La rentabilidad social es bastante alta también, por el efecto multiplicador de este sistema de gestión entre los miembros del centro escolar y las familias.
Es necesario, y ahí está nuestro papel, complementar la aportación en educación ambiental de la educación formal para el cambio de comportamiento ciudadano en lo que se refiere al cambio climático y las consecuencias de las acciones individuales.
martes 4 de noviembre de 2008